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Fue en la década de los años 20 cuando una sobreproducción obligó a encontrar nuevas herramientas para dar salida a todo ese excedente y dio con el marketing en la tecla exacta para dirigir el consumismo de la población. Desde entonces, impulsada gracias el auge del capitalismo, la publicidad se ha convertido en uno de los poderes más grandes de la sociedad actual, una mano que nos dirige y que nos indica donde debemos gastar nuestro sueldo. No viene mal echar la vista atrás y repasar la extraordinaria Mad Men para entender como ese monstruo fue creciendo gracias a su capacidad de controlar a las masas. Es sin duda la publicidad lo más cercano a lo que hablaba Orwell en 1984, fíjense si no en los banners de esta misma página, publicidad absolutamente personalizada a los gustos del consumidor. Está tan implementada en nuestras vidas que a veces resulta casi imperceptible. Y sin embargo no es mala, es muy fácil criticar a la publicidad, pero en una cultura en la que el ocio se ha convertido en parte esencial de nuestras vidas, la publicidad es la guía perfecta a la hora de enfocar nuestro tiempo de ocio. Angry Birds: La película es básicamente un largo anuncio de ochenta millones de dólares (cantidad ínfima que, salvo una inesperada catástrofe, parece una apuesta segura) destinado a recaudar miles de millones de dólares lejos de las salas de cine.

¿Pero qué eres capaz de ofrecer en ese anuncio para seducir al espectador? Es por esto mismo que no puedo considerar que la publicidad sea mala, porque la publicidad es capaz de seducirme como lo hace cualquier otro arte. Volviendo a la senda orwelliana… ¿No es el anuncio 1984 de Apple que dirigió Ridley Scott una maravillosa obra de arte? Si la publicidad se aprovecha del cine con esas herramientas, le daremos la bienvenida. El ejemplo más cercano lo tenemos en la reciente La LEGO película, cuyo éxito dará pie a una avalancha de productos similares, una película que al igual que Angry Birds tenía como objetivo principal la comercialización de su propio producto pero que, sin embargo, era capaz de encontrar su éxito en la propia identidad el producto. Si Lego eran unos juguetes que abogaban por la libertad creativa del niño no había mejor forma de construir la película que haciendo de ella una oda a la imaginación. Obviamente la simplicidad del videojuego creado por Rovio tampoco permitía explorar mucho más allá pero ¿es suficiente excusa?

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La única opción que parecía completamente válida para Angry Birds era la del caos absoluto. Pero estamos ante una obra que es ni siquiera es capaz de mantener el ritmo, que intenta tapar su incapacidad de crear conflicto a base de unos chistes que hacen que la película se crea más gamberra de lo que de verdad es y una excesiva reiteración de “videoclips” musicales cuyo fin parece únicamente conseguir manteniendo viva la atención del espectador rellenando minutos en los que la película simplemente ni siquiera sabe como continuar. Se podría decir que Angry Birds está desde el principio intentando buscar ese maremoto explosivo, sin saber ir más allá de un sketch de slapstick. Jamás sabe darle forma a esa acción que busca hasta que cuando al final explota todo lo hace de una manera tan caótica (y confusamente filmada) que ni siquiera llega a resultar espectacular. Es imposible dejar de pensar lo bien que le habría sentado a estos pajaritos suicidas una ración de la mala leche y el hilarante surrealismo que tenían los cartoons de Hanna-Barbera.

Pero pese a todo esto, lo cierto es que funciona en su propósito. Porque el objetivo de Angry Birds no son los padres, si no la cartera de estos. El negocio es redondo, la inversión se recuperará con creces, el público ya conoce el producto y las entradas están garantizadas. Los aumentos en la venta de videojuegos y merchandising (la maquinaria no para y es que la marca Angry Birds ya tiene tiendas propias) se dispararán. Vale, si aceptamos todo esto… Si vamos a pagar por un anuncio y la sociedad nos ha llevado hasta el punto de que aceptamos esto como algo normal… ¿no pueden por lo menos darnos un poquito más?

1.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: The Angry Birds Movie Director: Clay Kaytis, Fergal Reilly Guión: Jon Vitti Música: Heitor Pereira Fotografía: Animación  Distribuidora: Sony Fecha de estreno: 13/05/16