WildLike Production Stills

Llegó el final de la edición de este año del festival de cine independiente estadounidense, y llega el momento también de los premios que pasaré a comentar más adelante.

La película que tiene el honor de dar comienzo al último día de festival es Wildlike, la primera película de Frank Hall Green, una huida bajo el personaje protagonista de Mackenzie, una adolescente que se escapa de casa por los abusos sexuales de su tío. Durante el camino, encuentra en un adulto solitario su refugio y seguridad, y la relación entre ambos crece. Wildlike es el resultado de un cóctel poco inspirado: el paso de un thriller poco inspirado a una road movie vista millones de veces a una conclusión muy televisiva no ayuda a creernos parte de una historia de búsqueda personal y de reencuentro con lo perdido en forma de algo nuevo que se presenta ante nosotros. Porque esa es la tesis, pero la narrativa es tan descuidada, pomposa, lenta y poco inspiradora que no hay nada por lo que rascar. Unos escenarios preciosistas no te van a ayudar a tapar las lagunas tremendas de personaje que hay, y aunque Bruce Greenwood sale bien parado de una mala película, la protagonista Ella Purnell no lo hace, aunque es joven y todavía tiene mucho recorrido por delante para probarnos que puede tener muy buenos trabajos de interpretación. El estreno de Frank Hall Green no funciona y queda como uno de los peores momentos del festival, aunque quizá se deje ver bien como telefilm de media tarde antes de un capítulo de Bajo Sospecha, para mantener el nivel.

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La penúltima película de la que hablaremos no es precisamente lo que se hace llamar Indie. Trumbo, nominada al Óscar a mejor actor por el trabajo de Bryan Cranston, traslada la acción a las décadas de los años 40 y 50, donde el célebre guionista luchó por los derechos de los trabajadores en la industria del cine mientras se veía a si mismo involucrado en la caza de brujas formando parte de la lista negra de comunistas en Hollywood. Mi mayor problema con la película lo comentaré más tarde, ya que no es un problema de la cinta sino del contexto en el que forma parte del festival, pero como digo, hablaremos de eso más tarde. Jay Roach no sonará a muchos como director, pero si nombro películas como Los Padres de Ella, los Padres de Él, o la trilogía de Austin Powers (qué geniales comedias) a todos nos vienen las imágenes a la cabeza. En Trumbo encontramos un biopic al uso, sin riesgo y sin nada que sobresalga respecto a otras muchas películas biográficas. Se podría decir incluso que peca de lineal y académica, algo a lo que un servidor le crea una distancia no deseada, pero aquello en lo que falla lo compensa con un entretenimiento eficaz y un tono que roza la comedia agradable. Si algo hay con lo que quedarse del film es con Cranston, quien demuestra de nuevo que su ingenio sobrepasa los límites. Quizás no sea su papel definitivo, pero sí que ayudará a que se le vea, por fin, como Bryan Cranston y no como Walter White o “el padre de Malcolm”. Entretenida, interesante, curiosa, pero nada que no hayamos visto desde hace siglos.

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Cómo se suele decir, lo mejor se deja para el final. Y quien sea que lo dijera, no se equivoca. Nuestra última parada es en la mejor película del festival junto a Krisha, una pequeña película independiente bajo la protección del mismísimo Spike Lee. Rodada en blanco y negro, Cronies narra la historia de tres amigos, dos de ellos cercanos desde hace años, que pasan un día juntos, y durante esas horas salen a la luz temas espinosos del pasado, las relaciones se estrechan y separan constantemente, y funciona como viaje de reconciliación y revelación. Michael Larnell firma en su debut una muy convincente ópera prima que será la delicia de los fans del panorama independiente y de aquellos amantes del falso documental, pues juega con sus reglas a su favor, y ello justifica algunos gazapos técnicos que en otro contexto hubiese remarcado como reencarnaciones del mal. Pero no con Cronies, pues tiene tantas virtudes que perdono fallos de principiante (no nos olvidemos que no deja de ser un nuevo integrante del cine). El mayor triunfo de la película de Michael Larnell es ser sincera consigo misma y con el espectador, una historia de barrio con personajes con personalidades muy marcadas, pero de los que sentimos una cercanía y simpatía por su naturalidad y por la gran interpretación del trío protagonista. Además contiene muy buenas decisiones de montaje y de expresividad fílmica para atraernos a la génesis de todo: la confianza, la amistad y el perdón. Y todo esto sonará muy positivo o incluso “moñas”, pero la sensación final no es otra que satisfacción, simple y llanamente. Habrá que seguir de cerca el trabajo que haga a partir de ahora.

Con el final del festival llega el momento de los premios. Este año el premio a la mejor película de la sección NEXT ha sido para They Look Like People, el thriller de bajo presupuesto de Perry Blackshear, y el premio del público ha sido para Trumbo, de Jay Roach. Me sorprende y no me sorprende del todo a la vez el resultado de los premios, pues como he dicho anteriormente, tenía un problema con Trumbo, y el cual no era por la película en sí. Honestamente, no creo que dar un premio a una película como Trumbo en un festival de cine independiente sea lo más acertado, ya que no veo nada en ella para poder tener tal honor, ya sea en el plantel como en la forma o estructura (como he dicho, es una película que peca incluso de académica). Quizá lo más acertado hubiese sido proyectar el film sin dar opción a voto para que una película con menos oportunidades pudiese tener tal reconocimiento en un festival sobre la escena cinematográfica de Estados Unidos. Respecto a la sección NEXT, las grandes triunfadoras a mi parecer son Cronies y People, Places, Things. No diré que no me alegra saber que Perry Blackshear se ha llevado el premio, pero sí que creo que había propuestas más interesantes y mucho mejor realizadas tanto en el apartado técnico como narrativo que They Look Like People, cuyo mayor triunfo es ser sorprendentemente humilde y entretenida. Con suerte, este éxito empujará al director a realizar un largometraje con mejores medios.

No acabaré el artículo sin agradecer al festival por traer propuestas de todo tipo a Barcelona sobre la escena independiente estadounidense, cosa que es de agradecer. Felicidades a las ganadoras, y nos vemos el año que viene para una nueva edición del Americana Film Fest.