Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña son uno de los tandems mejor avenidos del cine nacional con proyección internacional. Tras el reseteo que les supuso su culminación con As Bestas, dejan de lado el thriller que tan bien conocen para adentrarse en un terreno anteriormente ya revisitado en Madre, como es la paternidad y sus complejos vínculos emocionales y afectivos. El ser querido es la obra más adulta, autoconsciente y meta de la sensacional filmografía de Sorogoyen, pero es también la película en la que más se le ven sus costuras narrativas y su ¿voluntaria? incapacidad para otorgar una resolución complaciente al espectador y eso, desde luego no es negativo, es su clara marca autoral que ahora más que nunca sobresale incluso por encima del relato.
El ser querido es cine desde sus entrañas y desde la subjetividad que permite el Arte como elemento catalizador de emociones e intenciones que perduran más allá de los sentimientos, gracias a la inmortalidad que permite el la gran pantalla. Rodrigo Sorogoyen nos invita a un intenso tour de force del imbatible Javier Bardem y una Victoria Luengo que nunca antes había estado mejor, en esta historia sobre un padre ausente y reputado autor de cine y su hija, una aspirante a actriz que ha tenido que bregar con sus ausencia emocional y el peso de su premiada popularidad. Hasta el momento en el que él, Esteban Martínez, le ofrece protagonizar su nueva película como intento de compensar de alguna manera, parte de los errores que como padre parecen pesarle desde una muy medida consciencia.

Emilia (Victoria Luengo) acepta la propuesta y se aventura a trabajar con su padre y a pasar más tiempo del que nunca en su vida había pasado con él. A partir de aquí, las fuertes personalidades de ambos chocarán en un áspero rodaje en el que se entremezclan los egos y la incapacidad para asumir que a veces, sí es demasiado tarde para tratar de cambiar las cosas, sobre todo cuando lo más importante siempre es el resultado cinematográfico, por encima de los sentimientos de quienes te rodean. El ser querido habla sobre cómo las cicatrices de las heridas del pasado pesan aún en el presente y sobre cómo vivir o más bien sobrevivir a ellas, sin perder el foco en lo que hasta ahora ha sido lo más importante. Un terreno en el que Sorogoyen se mueve como pez en el agua, porque habla desde una realidad que conoce, siente y mastica y eso supura por cada uno de los cuatro costados de una película muy película y que no se empequeñece ante la grandilocuencia misma que supone el exponerse así misma “con las carnes abiertas” y desde un lugar en el que el ego del yo mismo, es la figura ineludible desde la que se personifica el relato y la propia película.
Mientras padre e hija se sumen del todo en rodaje en Lanzarote y su inspirador paisaje les sirve de paralelismo volcánico de sus propios cráteres y áridos vínculos, recrean el Sahara español, un territorio abandonado a su suerte que representa el ejemplo más claro de cómo esa hija se siente en la vida y ante la ingobernable óptica de su padre y director, aunque no sea necesariamente en ese orden. El ser querido es una recreación, casi constante de diálogos directos a la cara en unos primerísimos primeros planos que dan como resultado dos grandes interpretaciones fruto del trabajo de dos animales cinematográficos que se crecen en la adversidad a la que se exponen sus descarnados personajes. Pero ésta película, sobre todo es la excusa perfecta que encuentra Sorogoyen para hablar del cine desde dentro y desde fuera y de cómo se percibe desde delante de las barreras, desde las trincheras de un equipo en donde se fragua una catarsis paterno filial que se confronta con la película que a toda costa tiene que ser. El resultado es un impresionante despliegue visual y actoral en donde las imágenes emocionan más desde lo inerte que desde lo calculado. Una película que refleja a la perfección el proceso creativo de una gran película, pero que rehuye cualquier atisbo de emoción rindiéndose a la grandeza propia de lo que pretende ser desde la película que se está rodando y la que da como resultado final.

Un regalo para los fans de Rodrigo Sorogoyen, que puede ser perfectamente percibido como café para los muy cafeteros y no para el público general, claro que eso nunca ha sido un problema para él, pues Sorogoyen hace las películas para él y no para el público y quizá ésta sea el mejor ejemplo bien rematado de tal empeño autoral. Su escena inicial que prelude a los títulos de crédito, es posiblemente una de las mejores escenas del cine de este año y sin duda alguna, de lo mejor de la filmografía de Sorogoyen.
Título original: El ser querido Director: Rodrigo Sorogoyen Guión: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen Fotografía: Álex de Pablo Música: Olivier Arson Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto, Marina Foïs, Mourad Ouani, Melina Matthews, Laura Birn, Nuria Prims, Pablo Gómez-Pando, Malena Villa Distribuidora: A Contracorriente Films, Movistar Plus Fecha de estreno: 26/08/2026

