La estupenda novela de Alice Hoffman en la que se basa Prácticamente magia y su secuela, afirmaba “que ser normal no es necesariamente una virtud, ¡Más bien denota falta de coraje!” y puede que esa cita sea la que mejor define lo que siempre pretendió ser ésta película, ahora convertida en saga. Porque si algo se propuso desde su comienzo en 1998, fue el ser una película diferente a todo lo anterior. Una película protagonizada por dos mujeres que habían convivido desde niñas con el desprecio colectivo y el dolor por ser diferentes. Una película que se atrevió a hablar del feminismo y la feminidad cuando todavía no era objeto ni foco en el cine mainstream, pero sobre todo fue pionera al conformar un tipo de blockbuster familiar, que huía de cualquier rasgo genérico de otras producciones, para ser algo con una personalidad tan arrolladora como conscientemente “hortera”, sin disimularlo ni mucho menos avergonzarse de ello y (como no) su secuela es exactamente todo eso (otra vez) y a mí no me oirás quejarme de ello jamás.
Hace casi 30 años Sandra Bullock y Nicole Kidman protagonizaron una de las películas más icónicas y deliberadamente representativas de la década de los 90 y ahora, como si el tiempo casi no hubiese pasado por ellas, vuelven a reactivar un legado que durante todo este tiempo ha servido de cobijo para una comunidad que además de convertirla en “película de culto”, han hecho que este regreso sea posible. Prácticamente magia 2 retoma los sucesos de su predecesora en el momento en el que las dos hijas de Sally Owen (Sandra Bullock) emprenden su vida de adultas y se dan cuenta de que su familia es de todo menos normal. Ahora Sally junto a su querida hermana Gillian (Nicole Kidman) tendrán que emprender una nueva aventura, que las llevará hasta la otra punta del mundo, para descubrir cómo su pasado puede alterar por completo su futuro y el de toda la familia.

Uno de los muchos aciertos de la primera película fue el de dejar de asociar la a palabra “aquelarre” a las connotaciones negativas, para pasar a ser la representación de la sororidad femenina reunida como celebración de lo mágico y extraordinario, algo que evidentemente vuelve a recuperarse en esta entrega y que pareciera haber cambiado tal concepción en el imaginario colectivo, ojalá que para siempre. Ya lo decían en Star Wars “la unión hace la fuerza”, pero nunca antes esa fuerza se había atribuido a un ente propiamente femenino y Prácticamente magia 2 es la consolidación de esa idea como premisa narrativa y como fuerza y motor de vida. Una secuela que evidentemente trata de replicar aquello que hacía tan original a su predecesora, algo que consigue por momentos con mayor y menor atino, pero siempre con la capacidad de volver a dibujarte una sonrisa en la cara. Apelando muy bien a la nostalgia de una época y un momento que marcó a toda una generación, pero siendo plenamente consciente de que si quiere, puede captar a una nueva descendencia de fans, razón por la que probablemente se contagia de la narrativa contemporánea, para adaptar aquello que siempre la hizo especial. Es fácil encontrar referencias en forma y tono con producciones juveniles como la serie de Netflix Miércoles, pero en honor a la verdad, casi todo de lo que bebía la serie estaba ya en la película original y en la saga de Harry Potter, por lo que las comparaciones más allá de que sean evidentes, son coherentes.
La ganadora del Oscar Susanne Bier, toma el relevo de Griffin Dunne en la dirección e impregna la producción de un buen hacer y de una necesaria mirada femenina que mima y da lo que esperaba a la generación original de fans, sin descuidar las posibilidades de un nuevo público potencial. Prácticamente magia 2 es un regreso a casa, a Nueva Inglaterra y la maldición familiar de las mujeres Owerns, incapaces de poder tener un amor que el tiempo respete y perdure, para dar con el único amor que siempre es auténtico e inagotable: el de la familia.

Todo aparentemente está igual que lo recordábamos, pero hay algunos nuevos matices que aportan un aire nuevo y fresco a la franquicia, como un acercamiento a la comedia física también conocida como slapstick en el personaje de Sally (algo que es fue deseo de la propia Sandra Bullock), así como de un merecido reconocimiento a las matriarcas del linaje familiar: las queridas tías Frances y Jet, nuevamente interpretadas por las fabulosas Stockard Channing y Dianne Wiest.
Prácticamente magia 2 es una carta de amor a la película original. Además abraza sin temor todas sus posibilidades para ser una comfort movie generacional, siendo emotiva, encantadora y una celebración de prácticamente todo lo que estaba en su predecesora. Pero es sobre todo y por encima de todas las cosas, el resultado cinematográfico de una alianza real de amistad que han forjado Sandra y Nicole durante estos casi 30 años. Algo que se despliega a corazón abierto y que sin ningún tipo de prejuicios resulta ser tan edulcorada y entrañable como cabía esperar. Siendo a todas luces, éste quizá su principal o único defecto, aunque después de todo, si Prácticamente magia no fuese un lugar feliz ¿qué razón de ser tendría volver a ella? ninguna evidentemente, porque el mundo siempre será un lugar mejor con Nicole y Sandra bailando y cantando mientras degustan sus margaritas de medianoche, yo quiero seguir viviendo en ese mundo durante otros 30 años más.
Título original: Practical Magic 2 Director: Susanne Bier Guión: Akiva Goldsman, Georgia Pritchett, Adam Brooks, Robin Swicord.Fotografía: Simon Duggan Música: Rupert Gregson-Williams Reparto: Sandra Bullock, Nicole Kidman, Stockard Channing, Dianne Wiest, Cassie Bradley, Joey King, Maisie Williams, Lee Pace, Xolo Maridueña, Liz Kingsman Distribuidora: Warner Bros. Pictures Fecha de estreno: 26/08/2026

