“Donde el amor es grande, las pequeñas dudas son el miedo; Donde los pequeños miedos crecen, el gran amor crece allí”. {Hamlet, William Shakespeare, 1623}.
Llegar a su estreno en salas con el apelativo de favorita y bajo el slogan de “la mejor película jamás hecha” (según una prontisima review que la distribuidora no dejó escapar para la promoción) no es nada fácil y por supuesto que eso genera muchísimo hype y un odio idénticamente proporcional, incluso sin verla. Pero Hamnet, la esperadísima cinta de la ganadora del Oscar Chloé Zhao, aguanta bien las expectativas y aunque se me hace imposible considerarla la mejor película de todos los tiempos, desde luego lo que sí es, es una preciosa obra capaz de conectar con unos sentimientos intrínsecos del ser humano, que la convierten en la película más bella y desgarradora de este año y posiblemente una de las mejores contendientes a mejor película de las últimas décadas.

La extraordinaria cineasta Chloé Zhao vuelve a demostrar su valía como una de las autoras más importantes del cine contemporáneo, al adaptar la popular novela de Maggie O’Farrell en la que se ficciona sobre uno de los hechos más importantes de la vida de William Shakespeare y su mujer Agnes (también conocida como Anne) en relación a la pérdida de su hijo pequeño Hamnet, o lo que es lo mismo Hamlet, pues en aquellos años en Stratford-upon-Avon, (Inglaterra) los escritos recogen que no había distinción entre un nombre u otro, pues se utilizaban ambos como uno mismo. Hecho que la película de Zhao retrata con una poderosa delicadeza tan arrolladora como preciosa, en una película en la que efectivamente es donde el amor es grande.
Hamnet hace que todo lo que la propia película narra sea especial y grande, como grande es la historia universal de dolor y pérdida de un joven matrimonio, que vive feliz en familia y en comunión con la naturaleza que les rodea, que tiene el poder para sí mismos de hacerles trascender más allá y por encima de todo, incluso de la propia muerte. Hamnet es la historia de un amor tan grande que todo lo puede, o casi todo al menos, y que reflexiona en torno a la pérdida y al luto.

La propia autora de la novela original, Maggie O’Farrell co-escribe el guión junto a Chloé Zhao, adaptando un texto de por sí poderoso, en forma de tratado sobre el amor y la necesidad de dejar marchar para poder seguir viviendo. Un exquisito film en el que Zhao revalida su talento narrativo como sucesora de Terrence Mallick, al contar ésta descarnada tragedia desde un lugar del que muy pocos serían capaces de hacer con tanto dominio y distinguido buen hacer. Una gran película sobre la capacidad sanadora y redentora del Arte y de su valía para conectar con las emociones más puras y seglares del ser humano, que encuentra en él, la forma de trascender entre lo terrenal y lo espiritual hasta llegar a un sitio en donde la muerte no existe y en donde el dolor se transforma en algo inalterable, único y liberador.
Retratar uno de los episodios más representativos y traumáticos de la vida del que es considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos y a través de él poder atisbar un poco de la genialidad que habitaba dentro de él y cómo creó una de las mejores obras de la Historia de la literatura universal como Hamlet. Es algo, quizá solo describible con una de esas expresiones no literales que a menudo se usan tan a la ligera como la de “asistir a ver cómo Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina” y sentir que por primera vez en mucho tiempo, ésta grandilocuente comparación se usa acertadamente. Porque Hamnet es el retrato del amor y de la familia, pero sobre todo es la representación fidedigna de lo que es el Arte y de su innegable competencia para conmover incluso al más duro de los corazones.

Hamnet se posiciona como una de las favoritas a los Oscars en las categorías más importantes como película y dirección, pero es sin duda la categoría de mejor actriz en donde su protagonista, la nominada al Oscar Jessie Buckley, parte como máxima favorita. Gracias a una de esas interpretaciones que se te quedan para siempre en la memoria, en la que su dolor en la piel de esa madre que tiene que encontrar la manera de seguir viviendo después de hacer frente al mayor dolor al que se puede exponer el ser humano, realmente trasciende de una manera íntima y muy cercana. Aunque éste es sólo uno de los muy destacables hitos del film de Zhao, en donde la impresionante fotografía de Lukasz Zal (nominado al Oscar por Ida y por Cold War) traspasa la pantalla convirtiendo a Hamnet en una luminosa pieza de arte, que en compañía de la extraordinaria instrumentalización de Max Richter, hacen de ella algo único. Mientras que el también nominado al Oscar Paul Mescal, interpreta a William Shakespeare con una delicadeza y honestidad muy encomiable.
Pocas películas ya desde su pronto estreno tienen la capacidad reconocible por el espectador para saber que van a superar sin dificultad el paso del tiempo y Hamnet entra dentro de ese selecto grupo considerado comúnmente como un clásico instantáneo. Una película que es casi un prodigio en sí misma.
Título original: Hamnet Director: Chloe Zhao Guión: Chloé Zhao, Maggie O’Farrell Música: Max Richter Fotografía: Lukasz Zal Reparto: Jessie Buckley, Paul Mescal, Joe Alwyn, Emily Watson Distribuidora: Universal Pictures Fecha de estreno: 23/01/2026

