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Conmovedora, hipnótica, delicada, eterna… la ópera prima del cineasta Hong Khaou arrastra un potente torrente de emociones difíciles de controlar. Bajo una misé en scene sencilla pero efectiva, el cineasta camboyano nos presenta la historia de Junn, una anciana que ha perdido recientemente a su único hijo Kai, y Richard, el novio encubierto de éste, que intenta cumplir la última voluntad de su amado cuidando de su suegra. Entre ellos se fragua una bizarra relación (de conveniencia, tal vez), suspendida únicamente en el eterno amor que ambos profesaban a Kai. Un amor (probablemente con cierto toque autobiográfico) al que Khaou sabe moldear con mano diestra pese a su primera cinta. El resultado es un compendio, en ocasiones mal medido, de distintos personajes que eclosionan entre sí y se dirigen miradas intensas mientras comen con palillos. La cinta de Khaou es una oda al amor más allá de la muerte. A la vida, a los sentimientos más primitivos y bellos que despierta un ser humano en otro, y sobre todo, a la aceptación de lo que nos hace diferentes.

Cuando terminé Lilting lo primero que se me pasó por la cabeza fue a Demi Moore llorando desconsoladamente en Ghost. Muchas veces el mundo del cine ha intentado abarcar temas tan escabrosos como la pérdida, la muerte o el amor en una misma historia, pero pocas con un certero sentido del gusto como en la cinta de Jerry Zucker. Esto se debe (quizás), a lo personal que es cada proceso para cada individuo y lo raro que se nos hace a veces empatizar con los personajes pese a que hayamos vivido el mismo duelo: ¿quién no ha perdido alguna vez a algún ser querido o le han partido el corazón? ¿Cuántas veces hemos intentado entendernos sin éxito pese a hablar el mismo idioma? ¿Cuántas veces nos hemos enamorado perdidamente de alguien? La cinta de Khaou dispara a matar sobre las emociones más básicas y plurales del ser humano, aunque no vaya a profundizar sobre ellas. Y no es porque no tenga su propia personalidad, que la tiene, sino porque su guión no alcanza a abarcar los tres temas anteriormente mencionados por igual. Y eso que Ben Whishaw, que da vida al novio de Kai, se esfuerza en ello. El británico se mete en la piel de un amante atormentado y devastado ante la muerte de su novio y su incapacidad para despedirse de él. En ocasiones, me parece ver asomar la mano de Khaou, impregnando con sus propios demonios y frustraciones cada plano en el que a Whishaw se le humedecen los ojos al recordar al amor de su vida. Una obra autobiográfica (me atrevo a aventurar) de tremenda belleza pero también con un drama subyacente difícil de ignorar. La fotografía, premiada en el festival de Sundance, cubre la trama con colores pálidos y pastel, entre flores de luz y paredes estucadas con motivos florales de los años 50. Cada uno de los personajes se encuentra encerrado en su propia habitación de residencia. Todos echando de menos a Kai, todos por un motivo distinto. Al igual que Patrick Swayze en Ghost, su incapacidad para dejar ir el recuerdo de la persona a la que aman, les mantiene presos.

61.-Lilting

Pese a que Lilting pueda parecer una bonita y efectiva cinta sobre la importancia del amor y de la aceptación en el mundo moderno, lo cierto es que el guión de Khaou se tropieza de vez en cuando. No sólo ante un importante maniqueísmo de cada uno de los personajes (que responden a arquetipos bastante manidos), sino porque muchos de los elementos que vemos en pantalla no se corresponden a la realidad que nos presenta su director. El piso en donde viven Richard y Kai, por ejemplo, es un templo construido a partir de productos Muji y muy encima del poder adquisitivo del que podrían ambos. La relación entre Alan y Junn, su constante no-filtreo, la manera en que nos intentan hacer creer que el personaje de Richard es un hombre ejemplar, únicamente trastocado por su incapacidad de salir del armario con su suegra, etc… son elementos que despojan a la cinta de Khaou de su inherente verosimilitud. Ni que decir cabe que el resto salva bien los muebles, pese a gozar de una realización bastante académica y poco arriesgada, y la historia bascule alrededor de cuatro personajes (aparentemente) nada interesantes. Pero Lilting (cantarín en inglés) sabe cuales son sus defectos y los puntos en los que puede hacerse fuerte, y utiliza esta información para apuntalarse sobre las escenas en donde Kai y Richard se besan y acarician, o en los momentos en que Junn y su hijo riñen de manera cariñosa. El resto es un espacio vacuo, sin pretensiones de ningún tipo pero que logran mover la historia hacia delante de manera sencilla.

Como carta de presentación, Lilting es una interesante apuesta. Un golpe sobre la mesa de su creador Hong Khaou, que hará que más de uno decida seguirle la pista. Su delicadeza y sencillez a la hora de narrar, su puesta en escena y la facilidad para medir ritmo y tempo de cada plano, imprimen en su obra un sello personal indispensable. Whishaw y Pei Pei Cheng (a su manera), firman una interpretación que trasciende y convierte la cinta en una apuesta a tener en cuenta, sobre todo si tenemos en cuenta que es el estreno de su director. El resto se dibuja en un guión al que le falta la fuerza que sus actores saben encontrarle, pecando de manqueo y cierto trasfondo naÏf. Su selección en Sundance, el premio a la mejor fotografía y las buenas cintas que ha acumulado la cinta, abren para Khaou una nueva puerta para seguir desarrollando su delicado arte.

3_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Lilting Director: Hong Khaou Guion: Hong Khaou Música: Stuart Earl Fotografía: Urszula Pontikos Reparto: Ben Whishaw, Pei-Pei Cheng, Andrew Leung, Peter Bowles, Naomi Christie, Morven Christie Distribuidora: Surtsey Fecha de estreno: 28/08/2015