5705_C093C005

Resulta completamente lógico pensar que un buen director es por ende un creador de grandes películas. Pero esto no tiene porque ser siempre así. Al fin y al cabo, aunque la dirección es la parte más importante para dar forma a un film, el punto de partida de éste se viene cuajando desde su guión, y cuando el material no es bueno, poco importa el buen desempeño de su realizador, que la película tiene pocas posibilidades de seguir adelante. Buena muestra de ello es lo que ocurre en Blackhat. La estrella de Michael Mann parece haberse ido apagando desde su momento de mayor algidez mediados los 90, cuando realizó obras tan portentosas como Heat o El dilema, películas como Ali o Collateral, ya empezaban a contar con material mediocre, pero lo suficientemente salvable como para que su desempeño hiciera de ellas películas muchos mejores de lo que eran sobre el papel. Ahora, seis años después de que se pusiera por última vez detrás de las cámaras con la decepcionante Enemigos públicos, vuelve para dirigir un thriller de vieja escuela, de aquellas en las que siempre destacó, una película en la que si bien nos encontramos al que posiblemente sea el Mann en mayor plenitud artística de su carrera, también nos encontramos con una de las películas más lamentables que el director jamás ha realizado.

No me resulta casual desde que en los años 90 La red de Irwin Winkler pusiera de moda el género del cyber-thriller, éste no se haya explotado en exceso pese a la irrupción de la informática en el día a día. Al fin y al cabo, las bazas que da el thriller clásico siempre resultan mucho más convincentes, y para el espectador medio que un hacker pueda desestabilizar el sistema a través de romper un código, resulta mucho menos aterrador que una amenaza física, por mucho que el ataque on-line derive en esto. El punto de partida de Blackhat es uno de esos absolutamente recurrentes, en los que el único que es capaz de ponerse a la altura del villano es un criminal que tendrá que ayudar al gobierne a pararle los pies. Una figura, la del criminal culpable, pero inocente a los ojos del público, es algo que Mann viene explotando desde que dirigiera su ópera prima Hombre libre, si en aquella el protagonista era un hombre que había matado a su padre para proteger a su familia, algo que le restaba culpabilidad a los ojos del espectador, era él mismo el que era consciente de una condena que sabía que debía asumir. Lo mismo ocurre con Blackhat, un pirata informática que se define a sí mismo como una suerte de Robin Hood y que da fe de que jamás robaría al ciudadano, acepta sin embargo su culpabilidad y acata su condena con resignación.

5705_V1103_110515_00024R

Pero si tenemos que acercar Blackhat a alguna película de la filmografía de Michael Mann, ésta es sin duda Ladrón. Aquí, como ocurría con la película protagonizada por James Caan, el personaje al que da vida Chris Hemsworth es un criminal que encuentra la oportunidad de volver a rehacer su vida, aunque sin embargo, para ello, tenga que volver a dar un último golpe en el caso de Caan, o acabar trabajando al margen de la ley para volver a comenzar en el caso de Hemsworth. Hacer hincapié en estos puntos nos sirve para entender porque el realizador se ha acercado tan puramente manniano, ya que no cabe duda de que Blackhat guarda en ella todas las claves de su cine. Sin embargo, éste no es argumento suficiente para rescatar a una película que no hace más que naufragar. Si ya de primeras siento que toda la confección de este ataque informático es bastante tonta, y no acabo de entender demasiado bien cuáles son los propósitos de este grupo terrorista que ponen en jaque al mundo entero para embolsarse una buena cantidad de millones, algo que podrían hacer desde sus ordenadores. El retorcido hecho de que por “requisitos de la trama”, salgan a la calle a liarse a tiros, pese a que su verdadera arma sea Internet, me resulta ilógico, pero esto no es lo peor, y es que la forma de la que está contada la película me resulta siempre bastante fatigosa.

Ya sabemos la manía que tiene Mann de alargar sus películas, de olvidarse de las elipsis, de no cortar absolutamente nada de la trama. Esto hay veces que no tiene porque ser demasiado malo, sobre todo cuando lo está contando es altamente adictivo, como ocurría con Heat. Pero con un argumento tan tambaleante, lleno de personajes que pasan del mero cliché a la más absurda caricatura, esta narración tan estirada, no hace más que hacer aguas por todos los lados. Blackhat es una película bastante estúpida, que me resulta realmente complicado creérmela, y lo que es peor, su peso dramático está tan pésimamente estructurado, que la simpleza de su punto de partida se acaba viendo derrocada por su excesiva tendencia al engrandecimiento de la trama, le resta toda la fuerza que el director le puede imprimir en su campo visual.

5705_D037_07203

Es aquí donde llegamos a lo primero que comentábamos al empezar el texto. Sí Michael Mann es un extraordinario director, y posiblemente Blackhat cuente con algunas de las escenas mejores filmadas del realizador. Posiblemente el mayor punto álgido de la película se encuentre en una emboscada en medio de la calle en la algunos personajes de la trama son asesinados. Mann firma esto con su sentido único de la acción, impregna el campo visual de una portentosa tensión, los disparos se producen con una sequedad y una brusquedad inauditas. Sabe el sitio en el que tiene que colocar la cámara, sabe como debe planificar la escena, y lo hace y lo cuenta como un verdadero maestro, rueda esta escena de una forma de la que pocos directores hoy serían capaces de hacerlo. Ésta y muchas otras escenas de acción de la película son brillantes, son tan espectaculares, que por momentos llegas a pensar que estás contemplando una obra sin igual, una verdadera maravilla fílmica. El poder de Mann es tal que por cinco minutos, nada de lo que ha pasado en la película te impide meterte de lleno y gozar de lo que está ocurriendo. El problema de esto es que son apenas ráfagas fugaces, destellos de brillantez. Cuando la escena acaba y estás dispuesto a disfrutar por fin de la película, todos los fallos y errores que comentábamos con anterioridad vuelven a aparecer rápidamente, y quedamos, hundidos entre el tedio y el absurdo esperando a que Mann vuelva a hacer acto de presencia. Sí, no cabe duda de que Blackhat podría haber sido mucho peor, porque es una película malísima con un director extraordinario, esto y sólo esto, es lo que hace de Blackhat algo medianamente salvable, porque no siempre ser un buen director significa hacer las mejores películas, y la carrera de un director tan extraordinario como Michael Mann es buena prueba de ello.

2.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Blackhat Director: Michael Mann Guión: Morgan Davis Foehl, Michael Mann Música: Harry Gregson-Williams, Atticus Ross Fotografía: Stuart Dryburgh Reparto: Chris Hemsworth, Viola Davis, Ritchie Coster, William Mapother, Manny Montana, Wei Tang, Holt McCallany, Sara Finley, Aswad Ali Distribuidora: Universal Fecha de estreno: 30/01/2015