Hoy jueves ha vuelto la Sección Brote al Most, y eso solo puede significar sesión de cortos en el teatro Cal Bolet, que, para variar, se ha llenado. La de hoy ha sido una sesión interesante, me atrevería a aventurar que, a falta de los que nos depare la sesión del viernes, se han visto dos o tres firmes candidatas a llevarse alguno de los premios. Tras una nueva presentación atípica y cargada de humor e ironía de la actriz Marina Mestres, se apagan las luces y empieza la sesión:

Line Up, de Alex Juliá Rich (2014)

Un chico, dependiente en una tienda de discos de Detroit, vive una extraña experiencia gracias a un misterioso vinilo que le han hecho llegar, el cual afectará a su vida y sus relaciones. 

Este cortometraje, con guión de la agencia Snoop, fue el original método que escogió el famoso Primavera Sound para desvelar el cartel de su edición de este año en cines e Internet. La historia es francamente original, y no es un simple vehículo promocional, como relato funciona perfectamente de manera autónoma y su narrativa se puede enmarcar dentro de los parámetros del cine fantástico, de una factura impecable, sin embargo lo que destaca por encima de todo es su magnífica banda sonora, no en vano promociona al Primavera, que se integra de manera inteligente en la historia, no solo disponiendo los nombres de grupos por las diferentes localizaciones, sino también integrándolos en la narración cuando suenan. Como corto y como vehículo promocional, fue de los que más gustaron entre el público.

Cuerdas, de Pedro Solís (2013)

Cuerdas

La rutina de la pequeña María en la escuela pronto se verá alterada por la llegada de un niño muy especial. Pronto se convertirán en amigos inseparables.  

Una emotiva pieza de animación que venía de ganar el Goya 2013 al mejor corto de animación y el premio a la misma categoría en el Festival de Málaga 2014. Realmente tratar sobre la minusvalía en el cine  siempre es delicado, la línea que separa la sensibilidad y la emotividad del recurso a la lágrima fácil es delgada, muy delgada. Afortunadamente, Pedro Solís sabe mantenerse dentro de lo primero, su enfoque es optimista y vitalista, pese a lo duro de las situaciones mostradas, y consigue cautivar al público con sus personajes y la relación entre ellos. La animación, sin acercarse a ser Pixar, seamos realistas, está muy  lograda, aunque principalmente es el guión lo que hace querer a sus protagonistas.

Espés, de Tánit Fernández e Isaac Rodríguez (2013)

Espes

Espés es un pequeño pueblo del Pirineo aragonés que está desapareciendo, abandonado por sus habitantes, de los que ya solo quedan cuatro. Narrado por ellos mismos, se testifica lo que ha sido, lo que queda y el miedo a lo que pasará cuando ya no estén.

Turbador corto por la manera como está narrado, solo a través de las voces en off de sus cuatro protagonistas… a los que no se les ve nunca, solo se ve una sucesión de planos del pueblo, del paisaje que lo rodea, entre idílico y fantasmagórico, de casas en decadencia, abandonadas o derruidas, de solitarias farolas en calles desiertas. El contraste entre las vivencias que cuentan en off y la desolación actual tiene algo de hipnótico. Y al final, solo al final, se ven las caras de los cuatro, y ya no hablan, solo nos miran en silencio, escudriñándonos, juzgándonos.

Sandwich, de Gabi Martín (2014)

Sandwich

Cinco compañeros de trabajo apuestan por un “sándwich” especial. ¿Quién estará lo suficientemente desesperado para comérselo?

Probablemente el más flojo de la sesión, no porque sea malo, sino por lo superficial de su desarrollo de la premisa, hay un trasfondo de crítica social, pero queda muy desdibujado por cómo se plantea. Sus protagonistas hablan continuamente, incluso discuten, pero la narración es bastante plana hasta que llega a su humorístico final. Como sketch es bueno, aunque como corto no pasa de la ocurrencia divertida.

Cólera, de Artiz Moreno (2013)

Colera

1: Enfado muy grande y violento

2: Enfermedad epidémica aguda, muy grave e infecciosa.

Una muchedumbre decidida se dirige a erradicar la enfermedad del pueblo.

Protagonizado por un Luís Tosar acertadamente escogido por su expresivo rostro (los diálogos son mínimos), este corto es una fiel adaptación del cómic corto “Exterminio”, de Richard Corben, famoso autor de comic estadounidense, en que sus fantásticas obras normalmente incorporan siempre cierto mensaje de crítica social. La realización es magnífica, resuelta en un gran plano secuencia de unos 4 minutos, aunque en realidad no sea tal ya que consta de algunos cortes. Lo más sugerente es el juego y la perfecta convergencia entre los dos significados de la palabra que se da hasta que se convierten en un todo.

Foley Artist, de Toni Bestard (2013)

Foley Artist

Un técnico de sonido especializado en efectos sonoros sufre un accidente y se ve obligado a permanecer convaleciente en su casa. Día a día, irá descubriendo a su vecina de enfrente, que se irá convirtiendo en su musa sonora.

Me atrevería a pronosticar que puede ser una de las favoritas. Voy a ser muy claro: si amas el cine, no puedes dejar de amar este corto, es así, simple y llanamente. Desde su fotografía, su puesta en escena, la dirección de actores, dirección y montaje hasta un originalísimo guión, todo, es un canto de amor al cine, particularmente al cine clásico, por parte de su director. Quizá al inicio pueda parecer un simple homenaje a “La ventana indiscreta”, de Hitchcock (1954), pero pronto su genial desarrollo se convierte en un maravilloso viaje para redescubrir al cine como medio para contar y transmitir historias, para emocionar, en definitiva. Sus personajes no hablan, solo el cine lo hace, a través de cuidadas y escogidas referencias y fragmentos, y, realmente, no hace falta más.