Es posible que la carrera de Tornatore se haya venido viendo eclipsada por realizar su ‘magnus opus’ tan pronto. Cuando el director realizó Cinema Paradiso contaba con poco más de treinta años y desde entonces ha venido zigzagueando en proyectos de marcado índole personal, como era el caso de la película protagonizada por el pequeño Totò, dónde el realizador creaba una extensión de sí mismo y su nostalgia por el cine, a otras mucho más impersonales. Es el caso de La Mejor Oferta, un proyecto mucho más modesto que su anterior película, la épica Baarìa, en el que vuelve a rodar en inglés, como ya hiciera en La Leyenda del Pianista en el Océano. Tornatore fija su mirada en el mundo del arte y sus falsificaciones, un vehículo que se siente demasiado grande, para contar lo que realmente esconde La Mejor Oferta, una bella y extraña historia de amor, que se ve perjudicada en su afán por huir del minimalismo y abusar de los efectismos.

La mejor Oferta nos narra la historia de un viejo director de subastas de arte que vive sumido en la completa soledad. Su vida se centra en el engaño que lleva acabo con un viejo amigo y a encerrarse, en su propio mundo interior, con las miradas de rostros femeninos clavados en él, aunque luego sea incapaz de mirar directamente a una mujer. Verá como todo cambia por completo cuando reciba una nueva oferta de una misteriosa muchacha que hace un año que perdió a sus padres y ahora quiera subastar todas sus obras de arte. Allí descubrirá que ésta padece una enfermedad, es agorafóbica, y empezará una singular historia de amor a través de las paredes, que en cierto modo, puede ser una nueva lectura a todas esas historias que ahora mismo se producen a través de Internet.

Tiene una parte La Mejor Oferta, que me resulta terriblemente atractiva, y es precisamente la manera de la que está llevada esa historia de amor. Una historia que nace a partir de los pequeños detalles, y mostrando cierta dualidad entre sus personajes. Oldman es incapaz de mirar a una mujer, sin embargo, su mundo lo completa siendo observado por las penetrantes miradas de las obras de arte. Al conocer a Claire, se sentirá constantemente observado mientras permanece en esa casa, aunque él nunca pueda presenciarla. Es sólo, cuando empieza a sentir nacer el amor, cuando realmente se ve obligado a verla, no es simple curiosidad, si no un pequeño cambio en su modo de ver la vida, algo que con ello, también hará que la joven muchacha evolucione, y pase a ser esa pequeña salvaje, que parece salida de la película de Truffaut que vemos en primera instancia, a poco a poco convertirse en una belleza espectacular, llevando a Oldman casi a convertirla a una de esas obras de arte con las que siempre ha estado reunido durante toda su vida.

El problema es que a Tornatore no le basta con esto, y es una pena, porque sin duda habría sido una película mucho más interesante. Su insistencia sobre el arte y las falsificaciones que le rodean consiguen por un lado el positivismo de una cuidada puesta en escena, maravillosamente fotografiada. Pero también a que la sensación de que la película sea una falsificación completa. Constantemente notamos que como en una mala falsificación sobran elementos, especialmente personajes, dónde, por ejemplo, no tiene ningún sentido la aparición del personaje de Jim Sturgess. Pero sobre todo, sobra su sorpresivo final. Un final que viene anunciado durante todo el último acto, que es completamente innecesario, y que además se alarga por una necesidad de sobre-explicarlo.

Tornatore cuenta una buena película, la narra bien, con delicadeza, recae con acierto en defectos profesionales como la sensación de observar que tiene un asiduo espectador de cine como él, aquí tornada en voyerismo. Además asistimos a una obra rodada con elegancia, visualmente bella. Pero que en su insistencia por contar algo siempre aún mayor, recae en el efectismo, y estropea la visión global de una película cuya alma pedía quedarse en algo más minimalista, en algo cerrado en la belleza de esa gran habitación y el amor que surge entre dos extravagantes personajes perfilados con una cuidada perfección. La mejor oferta, no tiene por qué ser siempre la más elevada, si no la que realmente se ajuste a lo que se nos cuenta, y en ese sentido podemos decir que Tornatore no realiza, ni con mucho menos, la mejor de las ofertas.

Título Original: La migliore offerta Director: Giuseppe Tornatore Guión: Giuseppe Tornatore Música: Ennio Morricone Fotografía: Fabio Zamarion Interpretes: Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Sylvia Hoeks, Donald Sutherland, Maximilian Dirr, Philip Jackson, Dermot Crowley, Liya Kebede, Kiruna Stamell Distribuidora: Filmax Fecha de Estreno: 05/07/2013