Hay productos que están hechos únicamente como vehículo para lucimiento de un actor, este es el caso de Albert Nobbs, propuesta realizada por Glenn Close para intentar conseguir un Oscar en la que ha sido su sexta nominación, la actriz no solo protagoniza la película, también produce y escribe el guión en la historia de este personaje que ya interpreto hace treinta años en el teatro. Close da vida a un personaje de lo más interesante, el Nobbs que da el título a la película, una mujer que vive disfrazada de hombre. Albert Nobbs no es una obra acerca del travestismo o la homosexualidad, sino más bien un relato acerca de la pérdida de identidad. Nobbs se ha perdido completamente en el trayecto, es un ser incapaz de mostrar emociones que en tanto tiempo encerrado bajo el rostro de un hombre ha perdido casi por completo su feminidad, hasta el punto de no tener otro nombre más allá del de Albert. Y este Albert es un hombre que vive entregado de cara a realizar su sueño, ahorrar para poder comprar un estanco. Lo más grande de la interpretación de Close no reside en el travestismo, conseguido sin abusar de un excesivo maquillaje, si no en hacer que desde el principio el espectador pueda pensar en Nobbs como un varón en lugar de cómo una mujer.

Nobbs lleva más de veinte años viviendo con su secreto sin ningún problema, éste no se verá expuesto hasta la llegada de Hubert (brillante Janet McTeer) con el que tendrá que compartir cama una noche, pero que pronto descubrirá su secreto y le revelará el suyo (en una de las escenas más divertidas del filme). A contrario que Nobbs, Hubert no se encuentra reprimida y mantiene una relación con otra mujer, lo que le llevará a Nobbs a cortejar a una joven camarera interpretada por Mia Wasikowska (¿Existe un rostro más cinematográfico que el suyo a día de hoy?) realmente la razón de que Nobbs que haga esto no es una simple cuestión de amor, no es un personaje homosexual, sino más bien asexuado, el personaje de Wasikowska simplemente se presenta como la oportunidad de aferrarse a alguien, una necesidad para un personaje marcado por la soledad, cuya única compañía es un retrato de su madre. Es también Hubert, el personaje que interpreta McTeer, el que nos presenta una de las escenas más bonitas de la película, cuando arrastra a Nobbs hacia su lado femenino, un momento en la que la protagonista consigue sacar de si toda la represión que ha venido arrastrando y volver a una realidad que sobre todo la hace sentir feliz.

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El retrato de Nobbs que nos presenta Rodrigo García con un marcado toque inglés, se deja en el tintero partes que habrían sido muy interesantes en la creación del personaje, sobre todo saber que es a lo que tuvo que sacrificar por el camino y como se abrió paso en este mundo de hombres, también se echa un poco más en falta algo más de ahondamiento en el tema de la desigualdad de empleo entre hombres y mujeres, algo que el espectador se ve obligado a suponer ya que se toca solo de pasada. Pero sin lugar a dudas cuando más flojea la película es cuando el personaje de Nobbs desaparece de pantalla, García emplea demasiado tiempo en tratar con los huéspedes del hotel, y aunque entre ellos esté un genial Brendan Gleeson, éstos no nos importan lo más mínimo y se podría haber reducido al mínimo su aportación a la historia, lo mismo pasa con el por otro lado necesario personaje de Aaron Johnson, que protagoniza un nefasto romance con Wasikowska, que se siente realmente incomodo por la falta de química entre ambos (¿Dónde están Fassbener o Henry Hooper?) y por lo mal llevada que se encuentra la relación. Albert Nobss es un producto realizado como lucimiento de su actriz protagonista, no cabe ninguna duda al respecto, pero al contrario de alguna película reciente como La Dama de Hierro, aquí nos encontramos con algo más que la interpretación de Close, un personaje muy interesante, que sin lugar duda podría haber dado mucho más de sí si la película se hubiera centrado más en contar toda su historia en lugar de irse por innecesarios derroteros secundarios.

3.5_estrellas